La Iglesia presento un plan de asistencia a la infancia pobre, en el cual se asignara 180 pesos por cada niño pobre. Se le ha denomidado un plan "alternativo" pero es lo de siempre, reasignación compulsiva de ingresos, dependencia económica al estado, estimular el parasitismo y a ello se le agrega el incentivar el cumplimiento con fervor religioso del "mandato divino" de "creced y multiplicaos". El argumento de que la universalización termina con el clientelismo, no resuelve el eje central de problema, pues no se incentiva a que la gente sea independiente.
Por otra parte la Iglesia cae en el error de siempre, error que contradice incluso las raíces bíblicas, me refiero a la "solidaridad" con el dinero ajeno. Una caridad coercitiva que no genera ninguna virtud perfectiva del ser humano, sino todo lo contrario: robo por un lado, pereza por el otro.
Por un lado se pregonan las ideas equivocadas que generan pobreza, como decir que el la busqueda del lucro y el interes personal es mala, y luego se busca la peor solución. Francamente pareciera que se tratara de una maquinación del diablo.
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Si llego a viejo así, por favor mátenme antes!
Hace 4 meses















